La enseñanza subvencionada discrimina a los pobres

La enseñanza subvencionada discrimina a los pobres

julio 10, 2019 3 Por Rafael Sanmartin
  • Los centros privados y los concertados, en su conjunto, sólo acogen al 7’5% de alumnos de familias con bajos ingresos

Un alumno procedente de un entorno pobre tiene seis veces más probabilidades de repetir curso, que otro de un entorno rico. Los estudiantes más favorecidos, sacan 67 puntos más en el PISA que los de entornos humildes. Esto equivale a dos cursos completos. Un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Ivie, ofrece pruebas de que el sistema escolar español discrimina a los alumnos, después de separarlos físicamente.

Incluso la escuela subvencionada, la concertada que está sostenida por el Estado, igual que la pública, “selecciona” a sus alumnos. No está pensada para niños de familias humildes. Los centros públicos acogen, casi en exclusiva, la formación de los alumnos de entornos socioeconómicos más favorables, según el estudio “Diferencias educativas regionales 2000-2016“, elaborado por las dos entidades citadas. Por contra los centros concertados acogen a un porcentaje mínimo. En realidad todos los centros privados -concertados o no- sólo admiten a alumnos con recursos, con la distorsión consiguiente.

Es interesante recordar que los centros concertados “no cobran” la enseñanza, que corre por cuenta del erario público. Pero, sin embargo, imponen uniformes, que no todos los padres se pueden permitir y en la inmensa mayoría de los casos unas “aportaciones voluntarias” que tampoco están al alcance de todos. Ante esta violación del derecho a la educación y de la igualdad que debería imponer la subvención, la Administración hace “la vista gorda”.

Las cifras del estudio indican que el 60% de los niños, de la enseñanza pública provienen de entornos medios, mientras el 33% de familias humildes. Tan sólo el 7% procede de familias con recursos. En los privados y concertados, en cambio, la composición es radicalmente opuesta: el 65’4% proceden de entornos bien acomodados, o simplemente ricos, el 27’1% son de familias de tipo medio y tan sólo el 7’5% son miembros de familias humildes. Como es de suponer, este 7’5% se refiere sólo a colegios concertados, pues estas familias están muy lejos de poder acceder a colegios totalmente privados. “de pago”.

El estudio resalta que el sistema escolar es segregador, cuestión de la que ya venían advirtiendo los expertos. El pasado año, una invesstigación de los profesores Murillo y Martinez-Garrido, de la Autónoma de Madrid, señalaba que la comunidad madrileña es la segunda región más desigual en la enseñanza, al mismo nivel de Hungría y Rumanía. Existe -resalta el informe- una relación directa entre el número de escuelas privadas, concertadas o no, y la segregación en el lugar correspondiente. En Andalucía este dato es muy de tener en cuenta, en comparación al menos con los estados europeos desarrollados, dónde el 29% del alumnado en la etapa obligatoria está matriculado en un centro privado sostenido con fondos públicos. Es decir: concertado.

Los autores también insisten en que la separación incide en el rendimiento medio de los centros, que “se refleja en sus tasas de repetición y las puntuaciones PISA lo que da como resultado que los centros públicos parezcan más débiles, o de menor calidad“. Los centros privados, “pese a tener la misma normativa, tienen mecanismos de selección del alumnado”. Ha destacado Murillo. Entre esos medios hay que incluir las cuotas supuestamente “voluntarias”, ya referidas, o que las familias no pueden pagar los comedores escolares, mucho más caros en los centros privados. Estas y otras “barreras invisibles”, sirven a los centros concertados de freno para no admitir alumnos de entornos menos favorecidos.

Pero no sólo eso. El estudio también descubre las diferencias entre comunidades. Por ejemplo, Andalucía, Extremadura, Canarias, La Mancha o Murcia, aumenta aún más el porcentaje de alumnos con menos recursos. Andalucía se lleva esta dudosa “palma”, con el 55%. En cambio, en Madrid o Navarra, el porcentaje de alumnos con mayores recursos es abrumador en los centros privados.

Todo esto incide en el trabajo a desarrollar a posteriori, cuando ya sean adultos. Los autores del trabajo señalan “los entornos de los alumnos son claramente relevantes para sus resultados formativos, tanto en térmios de las competencias alcanzadas como del ritmo de avance de los estudios.” De hecho los alumnos de centros privados, han obtenido en el PISA, en ciencias, 67 puntos más que los matriculados en institutos públicos, dónde acuden estudiantes con menos recursos. 67 puntos equivalen a dos años de estudio. Por lo tanto, el alumno de entorno menos favorecido, tardará al menos dos años más en adquirir similares competencias. Pero perderá algún curso y, salvo excepciones, siempre tendrá menor nivel al terminar sus estudios obligatorios. El número de repetidores en los centros públicos (37%) más que duplica a los de los centros privados, situado en el 17%. A esto hay que sumar la diferencia entre comunidades. En Andalucía, por ejemplo, las posibilidades de repetir se multiplican casi por cuatro.

“Los mejores resultados educativos medios de los alumnos en los centros privados se deben a que sus entornos son más favorables que los de los alumnos de los centros públicos. Esa diferencia está ligada al entorno socioeconómico de los centros y de las familias“. Concluye el informe.