Los “especiales” ¿por qué no nos queréis dejar ser?

Los “especiales” ¿por qué no nos queréis dejar ser?

octubre 28, 2019 0 Por Rafael Sanmartin
  • Si lo que buscáis es más crematístico que metafísico, decídselo a vuestro pueblo. Si no buscáis la independencia, seguid dando la espalda a Andalucía, como en 1641

Sí, Ser. Es el verbo más transigente, como lo contrario de intransigente. El más democrático. Ser. Ser uno mismo. Ser nosotros mismos. ¿Por qué nos colocan etiquetas? ¿Por qué nos quieren dependientes? ¿De quién quieren hacernos dependientes visto de forma objetiva, con respeto a la historia, al carácter, a la cultura? ¡Ay! Menuda falta de aprendizaje afecta al imperialismo. Al imperialismo con presunción de unitarismo, sin una razón científica que pueda avalarlo. Por el simple y más que vulgar “Siempre ha sido así”. Un “siempre” menos científico aún que el unitarismo, porque parte del egoísmo inculto de creer que el mundo empieza el día de nacimiento de cada “unitario” defensor de ese imperialismo trasnochado, que lo defiende incluso cuando cree estar en contra del imperio. O quiere hacerlo creer. Mejor.

Para desear, para pedir, para reclamar la “unidad de la patria”, primero hay que saber que es una Patria. Que a lo mejor es Matria. Quizá esté ahí la diferencia. Y el error.

Lo mejor para que el patriotismo quede en patrioterismo, es añadirle algo, poco o mucho de supremacismo. Aquel “ya tenemos camareros”, cuando andaluces de Cataluña pidieron contar con grupos andaluces en la recién constituida “Galeuzca”, dejó a sus protagonistas en mucho peor lugar del que habían pretendido dejar a los andaluces. Hoy el supremacismo se repite cuando todo un presidente, lejos de agradecer los movimientos realizados desde Andalucía en defensa del derecho del pueblo catalán se toma la “licencia” de repetir aquel desprecio de la “Declaración de Barcelona”. Porque Andalucía, como es solidaria, defiende el derecho a la autodeterminación de todos los pueblos del mundo, por encima y a pesar de la mezquindad de algunos que responden a la solidaridad con el desprecio.

Porque ¿por qué constituir grupos cerrados? Galeuzca no fue el último, si acaso de los primeros. (El primer pacto es de 1923). Están volviendo a 1.641. ¿Por qué? la propuesta andaluza habría llevado a la liberación que decían pretender los tres pueblos mejor situados para la independencia. Que decían pretender dos de ellos, porque dieron la espalda al tercero, a la propuesta andaluza y desaprovecharon la oportunidad de independizarse. A lo mejor nunca han pensado en independizarse, hay que pensar en todo. A lo mejor la cosa no pasa de un “amago” permanente, porque lo que se busca es otra cosa, por ejemplo un concierto, pero no de música, que para eso tienen el Liceo. Sin embargo, amagando han movilizado a su propio pueblo, al que han traicionado, como también han traicionado a los pueblos solidarios, que es el caso de Andalucía.

Ya resultaba sospechoso no escuchar, no ver, no oír una sola palabra de agradecimiento, ni eso, siquiera de reconocimiento, a los viajes a Cataluña de andaluces, de compañeros de vario grupos, empezando por la A.N.A., como Pedro Altamirano, Salvador García, Antonio Muro y otros, participantes voluntarios, observadores internacionales del Referéndum castrado por la torpeza infinita de un mandatario incapaz (incapaz de cualquier cosa, excepto de derechizar al Estado, por medio del favor infinito al IBEX y demás “grandes del reino”). Tan incapaces como los otros han sido y son de reconocer las concentraciones y manifestaciones de
apoyo al Procès, en diversas ciudades andaluzas, pero capaces de magnificar un grito (“¡A por ellos!”) lanzado por una docena de descerebrados. Como si allí no los tuvieran.

Ellos, tan faltos de masa gris como sus oponentes, han creado la brecha. Con su propio pueblo. Y la abren con los demás. Se equivocan. Se equivoca Torra cuando, como hicieron aquellos pretendidos “próceres” que en 1998 pretendieron “recuperar el espíritu de Galeuzca”, deja fuera a Andalucía de los pueblos con derecho a autodeterminar su futuro. Andalucía no va a perder su derecho porque alguien se niegue a reconocerlo. Ya lleva setecientos años negándose el Estado español y no por eso disminuye nuestro derecho. Pero la negación, la negatividad de alguien que dice defender el mismo principio, el mismo derecho, es más lacerante. Aunque tampoco nos va a frenar. A pesar suyo. En definitiva, cuando niegan el derecho de Andalucía, como tantas veces lo han negado, no pueden impedirlo. Ni pueden romper el principio andaluz de la solidaridad, a pesar de su forma de practicar la insolidaridad. Que ya dice el refrán: “es de mal nacidos no ser agradecidos”.

En definitiva: si en realidad no buscan alcanzar la independencia; si les mueven otros propósitos menos metafísicos y más crematísticos, sean sinceros: díganselo a su pueblo. Y sigan dando la espalda a Andalucía. Igual que en 1641.