La SE-40 continúa su lento avance

  • Los tramos inaugurados, de pocos kilómetros, no resuelven el problema de la conurbación ni sirven al fin real de estas autovías

La SE-40 no es estrictamente una obra «para Sevilla». Es cierto que aligerará el tráfico en la primera ronda de circunvalación, la SE-30, no terminada después de casi treinta años desde su construcción y a las poblaciones por las que discurre les liberará de tráfico pesado. Pero su objetivo más importante, que es facilitar el tráfico para que viajes largos puedan realizarse sin cruzar la ciudad de Sevilla, no se cumple más que en uno de los tramos más cortos. Tras el tramo inaugurado ayer con el boato acostumbrado, de 8 km., entre las ciudades de Alcalá de Guadaíra- Dos Hermanas, se puede pasar de la dirección Cádiz a la dirección Málaga-Granada, sin cruzar Sevilla. Y desde la primera y la segunda a la dirección Córdoba-Madrid. Madrid es lo importante para el gobierno español y para el de la Junta de Andalucía. Si las comunicaciones con Madrid son fluidas «todo está resuelto», según esta política centralista y centrípeta.

La mayor dificultad, las direcciones procedentes de Extremadura y, más importante aún, Portugal-Huelva, aún duermen el sueño de los justos. Todavía tendrán que esperar, ni se sabe cuando. La excusa: el Guadalquivir.

Plano del proyecto. Puede verse que la SE-30 no es una autovía de circunvalación o no está terminada

Hay que cruzar el río en Coria. Los empresarios, al parecer de acuerdo con las «fuerzas vivas» que quieren perjudicar al Puerto y a la propia autovía, reclaman un puente. Una infraestructura con una longitud de diez kilómetros y una altura de más de cien metros. La solucion inicial, la más rentable y cómoda, es un túnel que, ahora, al cabo de los años de parón, quieren hacernos creer que es más barato. Y, si lo fuera, sería la solución-parche, la de abaratar lo mínimo una obra necesaria, para perjudicar a sus usuarios y al entorno.

En la presentación de los 8km. inaugurados, no se habló ayer de ninguno de estos problemas. Ni, por supuesto, de una infraestructura para un millón y medio de personas, paso obligado para un total aproximado de seis o siete millones.

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