El tiempo “no” está cambiando

El tiempo “no” está cambiando

agosto 27, 2019 0 Por Rafael Sanmartin
  • No es extraño que llueva en agosto. Sí es nueva la persistencia en lluvias catastróficas repentinas

27 de agosto de 2019 La lluvia llegó casi sin avisar. Con el tiempo justo de volver por el paraguas, elemento esta vez inservible, como no fuera para minorar el impacto de algunas de las “pedradas” del granizo. Pero no se quedó en el Cantábrico, ni en la Meseta. En ambos sitios ha golpeado más fuerte, con mayor fiereza. Pero también ha llegado a Andalucía, fuera del norte y del este peninsular. La comarca de Antequera-Estepa ha sido afectada con dureza. Y, lo que es peor, lo más grave, es que a las inundaciones en Campillos, Estepa, Fuente de Piedra, Gilena, Martín de la Jara y Pedrera, se ha sumado un fenómeno que hubiera sido catastrófico pero que, milagrosamente, no llegó a acercarse a las localidades desde las que se pudo ver. Desde Campillos, al sur de la zona afectada, hasta Pedrera, la más al norte, se han podido ver hasta tres tornados. Ya no son los remolinos que divertían a los niños hace años. Ahora son fuertes tornados que, de acercarse a viviendas en poblaciones o en descampado, habrían provocado graves destrozos.

Las lluvias de ayer, además de a la zona referida, alcanzó también a la Subbética, Los Pedroches, Sierra de Aracena, Cuenca del Genil, Guadix-Baza, Nacimiento, Almanzora, Los Vélez. el reino de Jaén. Zonas en las que la lluvia es un fenómeno raro, como el Campo de Tabernas, sufrieron ayer la fuerza de una lluvia extraña en esos lugares y desconocida en todos los afectados, en especial en estas fechas.

Pero “El tiempo no está cambiando“. “Eso es un invento del comunismo“. Dicen con todo el descaro los principales responsables del cambio climático, mientras la Amazonia, el pulmón del planeta sufre más de mil focos simultáneos de incendios, difícilmente casuales, por la intensidad. Pero ni el gobierno de Bolsonaro, ni el de Trump, ni la Unión Europea han elevado una sola voz. Debe ser más importante y sobre todo más rentable para las madereras vender la madera superviviente, y para las multinacionales aprovechar los claros para plantar palma aceitera sin oposición de los nativos.

¿A dónde quieren llevar el planeta? ¿Acaso creen que podrán instalarse en otro astro, servidos por humanoides programados, para no tener que “soportar” a la población terrestre, dónde hay gente que se permite el “lujo” de pensar? Es posible. Puede ser que construyan seres sin cerebro o con el cerebro modificado, como parte del ejército de esclavos necesario para sus planes. Puede ser, podrían crearse atmósferas artificiales, que necesitarían los árboles y las plantas que aquí destruyen. Nada es imposible y sería tonto negar lo que no se conoce. Pero ellos tampoco lo van a conocer. Estarán pensando, también, modificar los cerebros de sus hijos y nietos, para que puedan conocer lo que a ellos les está vedado por su edad.

Foto de portada: Uno de los tornados, visible desde Campillos a Pedrera