Prestamistas a juicio por estafa

Prestamistas a juicio por estafa

octubre 21, 2019 0 Por Rafael Sanmartin
  • La fiscalía, de momento, ha denunciado a tres por presuntas estafas a quienes ofrecían “refinanciar deudas”

Gente sin escrúpulos se dedican a ofertar “préstamos” a personas en dificultades económicas, para aumentar la que tienen crearles una nueva dificultad. La Justicia todavía no se ha dedicado a perseguir a ciertos autodenominados “inversores”, cuyo “modus operandi” consiste en buscar por todos los medios en quedarse con la vivienda de la familia a la que acosan las deudas, algo que puede ocurrir por muy diversos motivos. Por ejemplo, porque una “pequeña desaceleración” los cogió con el pie cambiado y las cosas “le vinieron mal”.

Muchas familias se han visto en dificultad para hacer frente al pago de las hipotecas. La mayoría ha perdido o está perdiendo su vivienda, que pasa a engrosar la ya larga lista de pisos en manos de bancos que no pagan comunidad. Algunas personas, también, se pueden encontrar con deudas por otros motivos, como pueden ser préstamos o créditos menores, incluso créditos al consumo. En todos los casos, la causa es la misma: el paro provocado por el brutal beneficio alcanzado por la banca y las grandes corporaciones económicas, quienes han inducido la crisis que todavía estamos padeciendo.

Es aquí dónde entran los actores de esta obra macabra: ofrecen préstamos para salir del bache, pero a cambio les crean un bache mucho mayor. A la cifra a prestar es necesario sumar: intereses, entorno al 20 ó 25%. Comisión del intermediario (a partir de 25.000 euros, pues el “inversor” sólo da la cara en último extremo). Y -ahora viene lo mejor- importe de inscribir la propiedad en el registro a nombre del prestamista. Pero el prestamista no se considera prestamista: se llama “inversor”. Y su operación financiera no es una operación de préstamo, es una compra de la vivienda, por el precio de la deuda más los gastos. Algo muy fácil de descubrir, porque se “compran” todo tipo de viviendas a precios irrisorios. De esta forma un préstamo de diez mil eros, como mínimo se multiplica por diez, al sumarle todos esos conceptos; y otro más: cuando al cabo de seis meses máximo, el propietario quiere pagar el préstamos más los gastos para recuperar su vivienda, de nuevo tiene que sumarle el costo de volver a inscribirla a su nombre. Una multiplicación impresionante, de la que quedan dos beneficiados: el supuesto “inversor” y el intermediario.

En este caso, como decíamos más atrás, no ha sido esta una de las “operaciones” descubiertas por la fiscalía. Otras de menor calado, pero igualmente destinada a quedarse con la vivienda de quien pasa un mal bache económico, o cuando menos a obtener un pingüe beneficio a su costa, aumentando su problema: cuatro “refinanciadores de deuda” han podido ser denunciados porque, confiados en su forma de trabajar, han llegado -todavía presuntamente – a estafar directamente a sus clientes. Uno de ellos se queda con una vivienda valorada en 115.000 euros, por la mitad de su precio. Otro firmó el contrato de préstamo, pero sólo entregó la cuarta parte y se quedó con el resto. Otros dos se acercaron bastante al procedimiento reseñado más arriba: hacían una venta “ficticia” (pero inscrita ante notario, por cuenta del receptor del supuesto préstamo). No obstante, los pretamistas no llegaron a entregar a sus prestatarios más del 25% del importe acordado, del valor caprichoso dado a la vivienda.

El fiscal ha acusado a los cuatro individuos de un delito continuado de estafa, por el que pide sólo la pena mínima de siete años de carcel para uno de ellos y seis para los otros tres. Encima hasta van a tener suerte.

Foto; uno de los muchos anuncios de supuestos préstamos: ¿”Hipotecario” de seis mil euros?