“De burbuja en burbuja… y tiro porque me dejan”

“De burbuja en burbuja… y tiro porque me dejan”

septiembre 25, 2019 0 Por Rafael Sanmartin
  • Si las viviendas no se venden, “hay” que hacer más. Y se les añaden el alquiler y ahora los hoteles. De burbuja en burbuja…

¿Y la industria? ¿Y la creación de una economía activa, duradera, una economía que aporte valor añadido y cotice para mejorar la economía del Estado? Debe estar prohibido, porque las autoridades locales, autonómicas y estatales continúan favoreciendo la única actividad que parece gustarles: la construcción. Mejor dicho, el ladrillo, porque “construir” tiene contenido positivo. ¿Recuerdan? “Que inventen ellos” (Esto es más cómodo).

Nadie discute que Córdoba, Granada, Málaga y Sevilla tienen un fuerte atractivo turístico. Ni que el turismo aporta rentabilidad. No tanta ni tan permanente como la industria y esto es lo primero que debería valorarse antes que el triunfalismo de poner Todo el suelo disponible a disposición de las grandes cadenas hoteleras como ha hecho el Ayuntamiento de Sevilla. El turismo cultural acude a conocer los valores de una ciudad. Pero estos ayuntamientos mercantilistas, entre apartamentos “turísticos”, pisos para estudiantes y hoteles, están vaciando las ciudades. No hay ponderación, Proporcionalidad es una palabra desconocida para estos representantes de la ciudadanía que sólo representan al capital monopolístico y, a veces, a sí mismos. Sevilla, una de las ciudades con mayor número de hoteles por metro cuadrado y por habitante, los casi triplicó hace poco. Y la escalada continúa. Más de cincuenta hoteles de cuatro y cinco estrellas se están construyendo o esperan la aprobación del proyecto, aprobación que, como el Ayuntamiento ha asegurado, les llegará. A estos y a cuantos se presenten.

¿No tienen sentido de la oportunidad? Del oportunismo, sí. Pero son conceptos contrapuestos, por tanto no se pueden disfrutar ambos. Bienvenidos sean tantos hoteles si se siguen llenando. En la actualidad, la ciudad supera con creces las cien mil plazas ocupadas durante septiembre y octubre, los meses de menor afluencia, Cabría pensar si los actuales más los que están en construcción y en proyecto, mas la megalomanía del alcalde, seguirán llenándose la mayor parte del año, o si el exceso podría provocar el cierre de muchos de ellos con las consecuencias negativas en imagen, credibilidad y confianza. Y aumento del paro. Debería valorarse si vamos a la construcción de una ciudad fantasma, ocupada sólo por viajeros de alto standing de los hoteles de lujo, frente a gritones y camorristas de los pisitos turísticos. Una mezcolanza difícil que hoy perjudica a los vecinos y cuando estos hayan sido expulsados del centro histórico, puede llegar a acabar con el turismo de lujo. Pues a lo mejor lo que sobra, más que los hoteles, son los apartamentos. ¿Qué dirán los “expertos”? ¿Hay expertos en el tema, o todo se confía a la pericia albañil?

La Alameda de Hércules hermoso lugar degradado hasta la reforma realizada durante el mandato del Partido Andalucista, se ha convertido en una zona de asueto, convivencia y entretenimiento. En cambio los cines del centro están en decadencia. Ahora se acuerdan del Alameda Multicines, el más antiguo, con cincuenta años a sus espaldas y prácticamente olvidado por el público y se preparan movilizaciones, cuando la mejor movilización sería seguir asistiendo a sus funciones, en el primer multicines y uno de los mejor orgaizado y más cómodo de la ciudad. ¿Recuerdan eso de … y sopa no caben…? Pues, eso.

Lo cierto es que el Trajano, B.I.C. y el Cervantes, también BIC, teatros de gran valor patrimonial, testigos de una época constructiva y no sólo constructora en que los arquitectos “antiguos” cuidaban el detalle y la estética, una época en que los arquitectos además eran diseñadores de buen gusto artístico, están cerrados. Los compradores del primero han asegurado su mantenimiento, incluso dando uso cultural a la sala. El Cervantes espera una solución que el Ayuntamiento es incapaz de aportar, como no sea dar licencia para otro hotel ú otro edificio de apartamentos. “Genial recurso” imaginativo de quien, hasta sus enemigos, vaticinaban que sería un buen alcalde. Solamente la línea Alameda-Ponce de León, además del faraónico edificio con forma de hongos y tan venenoso como los que más, va a contar en pocos meses con casi veinte horeles de entre tres y cinco estrellas. Pero las doce salas de teatro y cine han quedado reducidas a dos: El Teatro teatro Quintero, antiguo cine Pathé y la sala Cero la mayor de los teatros alternativos.

Pues, sí, el Ayuntamiento de Sevilla se preocupa por dotar a la ciudad de espacios dónde puedan dormir los visitantes. Lo que ocurre es que los visitantes no vienen a Sevilla solamente a dormir.

Foto: Teatro.Cine Cervantes. Otro Monumento olvidado por el Ayuntamiento